Testimonios y comentarios de amigos y personas que han confiado en nosotros.

Juan Carlos Cabrera

Conozco a Eduardo desde hace casi 30 años. Puedo decir que desde ese tiempo siempre fue un líder innato en cuanto a su manera de ser. En estos últimos años que hemos vuelto a trabajar juntos en el servicio a la comunidad, doy testimonio de lo motivador que es con la personas y es un líder que lleva a cabo todo lo que emprende con ánimo y poniendo toda su confianza en Dios.

He visto como ha trabajado con diferentes personas y ha servido con ellos en diferentes proyectos y siempre cohesiona y une los grupos en los que ha liderado. Es muy observador y sabe reconocer en las personas todo su potencial a fin de que cada uno de lo mejor. Sin lugar a dudas sé que Eduardo es una bendición para mi vida y para la vida de todas las personas que hemos podido contar con su amistad y el gusto de trabajar y servir con él.

Amparito Gomes Jurado

Un lugar, un espacio en el que puedo ser auténtica, donde puedo compartir mis logros, en el que comparto con amigos que me levantan en los momentos de aflicción, esto y más es lo que encontré en el grupo guiado por Eduardo Guzmán. Fue la bondad de DIOS la que me llevó a este lugar en el que quizás haya sido el peor momento de mi vida, cuando quise dejarlo todo, cuando se me agotó la fe y la esperanza, en ese momento Eduardo citó una escritura bíblica que cambió mi percepción, cambió mi vida.

Mónica Carpio

Agradezco a Eduardo Guzmán por la influencia positiva que ha sido en mi vida como ser humano, y, sobre todo como un hijo de Dios. Admiro la experiencia que tiene para instruir a las personas y para ayudar al otro sentirse mejor en su interior.

Alexandra Crespo

Cuando conocí a Eduardo estaba atravesando por muchas situaciones difíciles tanto emocional, económica como espiritualmente; en esa época asistía a la Iglesia sin embargo me faltaba conocer realmente a Dios, tener una relación con Él. Cuando me invitaron a participar en un grupo dirigido por Eduardo Guzmán mi relación con Dios empezó a cambiar, Eduardo me enseñó sobre las escrituras bíblicas y como mantener una relación íntima con Dios; a partir de entonces mi depresión desapareció y mi autoestima mejoró. Creo que es a través de Eduardo que Dios nos guía y nos da a conocer su voluntad.

Mariaugusta Larrea

Luego de la prueba que me tocó vivir me era muy difícil comprender cómo entregar a Dios mi carga, ahora creo que usaba como cliché la frase “confió en Dios” porque a la hora de ponerla en práctica me resultaba muy difícil creer que al entregarle mi dolor, mi situación, Él se encargaría de sanarme, de consolarme y de manejar las cosas para yo alcanzar el gozo anhelado. En ese entonces no creía en el poder ilimitado de Dios, sentía que yo debía actuar, que yo debía mover las piezas para que mi situación cambie y lo único que conseguía era sentirme en un lago de lodo pesado donde ni avanzaba ni retrocedía. Dios puso en mi camino personas muy valiosas, una de ellas, Eduardo Guzmán, quien supo llegar con la palabra justa. Gracias por haberme enseñado a hablar con Dios sin reservarme ni reprimirme nada; ahora sé que Él conoce lo que hay en mi corazón, es absurdo ocultarle algo o tratar de ocultarle un sentimiento por más feo que parezca, aprendí que Él comprende mi ira, mi angustia, mi dolor y no sólo la comprende, sino quela siente y la sufre como yo; ahora sé que para sentirle cerca no hay reglas a seguir, no hay formalismos ni esquemas, Él no quiere eso, lo que quiere es que seamos auténticos, que nos mostremos tal cual somos, sin apariencias, sin máscaras, porque Él conoce cada fibra de nuestro ser y nos ama como somos. Hoy agradezco lo que viví, problemas vienen y van, y si bien hay días en los que me desespero sé que Él hará lo mejor para mí, en SU momento. Comprendí que está permitido llorar, reclamar, molestar, insistir, porque Él escucha lo que hay en mi corazón.